Carta Puebla

En el año 1796, por iniciativa del Prior Fr. Basilio T. Rosell se hizo la última concordia o Carta Puebla de la Barraca, que fue firmada por los colonos, Tomasa Canals viuda de Agustín Piera, Alejandro Grau, José Montagud, María Tur viuda de Vicente Piera, Vicente Escrivá, Ignacia Corts viuda de José Piera, Agustín Piera de José; José Piera menor, Salvador Piera, Ignacio Piera y Benito Chorro. Como cláusula especial de la misma, se determinó que en adelante el poblado se designaría con el nombre de Sta. María de Aguas Vivas. No prosperó, sin embargo la propuesta y el caserío continuó con el ya familiar nombre de La Barraca.

Las casas se edificaron alrededor de la barraca primitiva, transformada más tarde en venta, que estaba emplazada frente a la acual y al lado del chalet de Dª Matilde Malo. Algunos colonos, sin embargo, juzgando más convenientemente edificar junto a la fuente, levantaron sus casas a la altura de la misma, con lo que el poblado quedó dividido en dos porciones.

La administración de la “venta”, que era a la par bodega, la llevaron en un principio los Agustinos por su cuenta, pero en vista de los continuos altercados que promovían los caminantes y huéspedes, decidieron arrendarla. En 1799 se hizo cargo de ella por dos años José Pérez, de Tavernes de la Valldigna y actualmente la familia Regües-Piera