1.853: Venta a pública subasta de los terrenos del Monasterio.

1.853 VENTA A PÚBLICA SUBASTA DE LOS TERRENOS DEL MONASTERIO

En marzo de 1.853, fueron subastadas las fincas del extinguido Monasterio, y poco después, se procedió al amojonamiento de dicha heredad.

Por tal subasta se adjudicó el Valle y casa de los Agustinos a D. Francisco Belda, que, a su muerte, legó la posesión a los tres hijos que tenía.

Con dicho señor, que se creía con derecho a todo lo roturado y edificado en el valle, hubieron de sostener un pleito los colonos. La sentencia falló a favor de los de La Barraca y desde aquel entonces, el valle quedó partido en dos secciones: una para Alzira, que obtuvo la mayor parte y el resto para Carcaixent. Como consecuencia de ello se nombraron dos alcaldes pedáneos encargados de garantizar el orden en cada una de sus demarcaciones.

A la muerte de D. Francisco Belda, la posesión se repartió entre sus hijos Augusto, Ricardo y Matilde. Los herederos de éstos renunciaron a su herencia a favor de D.José Jofre, casado con Mercedes Belda, nieta del primer propietario.
De este modo, la herencia que constaba de: la porción del Valle correspondiente al Barón de Casanova (título que consiguió D. Augusto Belda por matrimonio), la que tocó en propiedad a D. Ricardo Belda, casado con Dª Matilde Malo y la que tenía Dª Matilde Belda, casada con D. Eduardo Atart, queda englobada de nuevo en un solo propietario.

A la muerte de D. José Jofre, el Monasterio y gran parte de las tierras del Valle, pasan a manos de su hijo D. Jesús Jofre, Barón de Casanova.

En la década de los setenta, la familia Jofre vende el Monasterio y tierras colindantes a D. Antonio Vidal, que convierte el edificio en un hotel y las tierras se parcelan para construir una urbanización de chalets.